Trata de blancas en Barcelona

 

Hace unos pocos años España necesitaba trabajadores de distintas ramas para cubrir puestos de trabajo que los trabajadores españoles no podían o no deseaban cubrir.

Lo deseable era la llegada de trabajadores honrados y honestos que desearan ganarse el pan y vivir en paz aquí en nuestro país.

 

Cómo es inevitable con la llegada de estos sanos y dignos trabajadores se colaron delincuentes de todo tipo, a destacar las mafias de prostitución y  trata de blancas, las cuales explotan mujeres y las esclavizan. Estas mafias llegan de diversos países sobretodo de Sudamérica y de los países del este, sin olvidar las de los países centroafricanos.

En Barcelona se ha dado primordialmente la prostitución en la calle, como todos bien sabemos, y la de los pisos de relax. La primera controlada por mafias africanas y la segunda por mafias sudaméricanas.

 

No hace falta poner demasiada atención para darse cuenta que  nuestras queridas ramblas barcelonesas se llenan, al caer la tarde, de mujeres, sobretodo africanas, las cuales son víctimas de todo tipo de abusos por parte de sus violentos proxenetas.

 

También, y más escondidas, están las prostitutas sudamericanas. Metidas en pisos y casas de relax en las cuales se las humilla, obligándolas a mantener relaciones sexuales para, la mayoría de las veces, poder pagar deudas contraídas con sus explotadores.

Normalmente son pisos de supuestos masajes, de tantra, frotaciones corporales, tocamientos y complementos de todo tipo, que sirven de excusa para  prostituir a las mujeres que han captado en su país de origen y las que obtienen aquí mismo sin ir más lejos.

Las deudas que han de pagar estas mujeres son para pagar permisos de trabajo y residencia fraudulentamente obtenidos y traslados en avión desde su país.

Esta actividad lucrativa no produce ningún beneficio para el país ya que no pagan seguridad social, impuestos sobre la renta, iva ni nada. Su renta no participa en la construcción de escuelas, hospitales, carreteras… son totalmente insolidarios con el país que los acoge.

 

En alguna ocasión se mezcla el negocio de trata de blancas con el de tráfico de drogas. La droga es otra forma de control sobre la prostituta a la cual enganchan y la convierte en dependiente de sus chulos.

También se puede hablar de la evasión de divisas que comenten estas mafias, sacando dinero de España para invertirlo en todo tipo de negocios inmorales.

 

La policía, mossos d’escuadra y emigración están estudiando a fondo el tema de las mujeres africanas ya que, su presencia en calle lo convierte en un caso más escandaloso y molesto.

Espero que la policía empiece pronto a desmantelar estos pisos y casas de relax y se aplique la ley a los traficantes de personas y a todo aquel que haya infringido la ley.

 

De entrada pedir a aquellas personas que han de soportar en su edificio ese continuo subir y bajar  de hombres que buscan sexo de pago, denuncien a la policía o mossos d’escuadra a estos proxenetas que hacen de la trata de blancas su floreciente negocio.

 

No cerremos lo ojos ni miremos a otro lado: DENUNCIEMOS.

 

Cosme Viladomat

Puedes enviar tu comentario a : cosmevi arroba gmail.com

 

 

Adicción al sexo

 

Esta adicción no es mesurable a partir de cuantos  encuentros o coitos ha  realizado un sujeto en un espacio de tiempo. Es más bien el estado, positivo o negativo, en la que se encuentra una persona, después de una actividad sexual mantenida en un tiempo determinado.

Es decir, no supondremos, de entrada,  que como esta o aquella persona mantiene una actividad sexual, supuestamente elevada, es adicta al sexo.

Puede haber un hombre o una mujer que realiza el acto sexual un promedio de tres veces al día e incluso añade alguna masturbación durante la jornada. Esto es que ha practicado sexo como unas veinte veces en una semana, más las masturbaciones que haya deseado realizar fuera de sus encuentros puntuales.

Puede parecer que esta persona mantiene un dinamismo sexual elevado e incluso compulsivo, sin embargo nos encontramos con una persona que disfruta de su vida sexual intensamente, con alegría y gozo y que física y mentalmente se encuentra en buen estado. Luego no podemos hablar de que esta persona es adicta el sexo. Más bien es un individuo que responde adecuadamente a una llamada fisiológica  que le impele a ello. Cuando satisface este impulso sexual,  el sujeto se haya en su mejor estado; mental y corporal. Por otro lado decir que esta llamada o necesidad sexual es única y diferente en cada individuo.

 

Por otro lado podemos encontrarnos con un sujeto que practica sexo un promedio de diez o doce veces por semana, más alguna masturbación y vemos que esta persona vive su sexualidad con dolor, malestar, pesadumbre, arrepentimiento y que incluso física y mentalmente no está en buen estado. Ahí si podemos hablar de una adicción al sexo.

Así como el primero responde a una invocación fisiológica natural. El segundo excede con mucho sus necesidades fisiológicas reales en cuanto a sexo, lo que provoca su intenso malestar psicológico y corporal.

En este caso si podemos calificar a este individuo de adicto al sexo.

 

Con este ejemplo vemos que no es la cantidad de sexo practicado lo que nos marca la sexo adicción si no el como se vive la vida sexual.  

 

Cosme Viladomat

 

El pecado de la media virtud o como ganar dinero sin esfuerzo

(Caricatura de un cuadro muy real)

En primer lugar se trata de auto declararse "masajista", seguidamente ofrecer masaje cuerpo a cuerpo o más bien vulgares restregones sin gracia ni sustancia alguna.

Que imagen más grotesca y patética: una "masajista" desnuda o en ridículo tanga, restregando su cuerpo (algunos habría que verlos), contra el de un pobre señor que, después pagar la cuota, deberá sufrir en sus carnes el duro castigo del masajito dichoso. Que simpleza!!

Bien, como los clientes se cansan de tanta sandez y de tal cantidad de idiotez y para evitar que estos emigren a otras casas de relax (sobretodo que no dejen la pasta en otro sitio), ponen en su "gran carta de masajes" EL MASAJE MUTUO, es decir se meterán mano masajista y cliente hasta que se cansen. Ya pueden imaginar como acaba dicha actividad. Pero no, (no sea ingenuo), se trata de a través de restregones y metidas de mano recalentar a tope al pobre parroquiano, ya que de eso dependerá sonsacarle más y más dinero. (la más mañosa y la que tiene el estómago más templado se mete más pasta que la otras)

Carta de complementos de esos sitios:

- tocar piernas

- tocar senos

- tocar vagina

- lamer vagina

- felación con goma

- felación sin goma (depende del aspecto cliente)

- cunilingus

- meterla (depende del aspecto del cliente)

- otros

Cada complemento con su precio respectivo que se abonará aparte de lo ya pagado en la entrada.

El dinero de estos complementos se quedan el bolso de la media virtud. Los billetes de la entrada a repartir entre la madam su amigo y la susodicha.

El truco, mi querido lector, está en hacerse pasar por media virtud, es decir declararse no coitable de entrada, por si llega un cliente que no es de su gusto (gordito, feo, viejo,  putero, cara de psicópata, sudoroso, desagradables en general), pero si llega un cliente de su agrado, por su juventud o buen cuerpo, entonces hace una excepción a su cacareada virtud  luciendo un esplendoroso preservativo el cual saca de su sobre con extrema diligencia y habilidad. Desde luego cobrando el complemento.

Si usted está muy bueno quizá saque el polvo gratis, aunque es poco probable, se puede dar en alguna especial ocasión.

Si el cliente no es del gusto de la frotadora, le restriega por la cara lo virtuosa que llega a ser ella misma y que, desde luego, se olvide de la cópula, (¡ni cobrando, que asco por d!).

Le espeta al pobre cliente en la cara:

- ¿que te has creído? ¡Yo no soy puta! Que te quede claro ¿vale? ¡Y si no te gusta lárgate!

Es ingenioso la verdad. Consiguen todos los objetivos; se dan el gusto de copular por la cara con tíos de su agrado y encima meten pasta en su sediento bolso.

Si usted no es un guaperas o no tiene cuerpo vistoso y agradable o está en la madurez de su vida y acude a uno de estos sitios olvídese de meterla. Quizá le permitirá, previo pago del complemento, que le haga un cunilingus; hará que le coma el coño, vamos.

Es más horada, digna de respeto y admiración la prostituta declarada que la media virtud (igualmente prostituta), ya que la primera pone una tarifa y cumple lo pactado con el cliente sin hacer selección dependiendo de la edad o físico y no hace perder el tiempo al cliente haciéndose pasar por "tántrica" o "masajista", vendiéndole fantasmagóricos e inexistentes masajes o "sesiones tántricas".

Le recomiendo estimado lector, si me permite la osadía, que si necesita o le apetece un servicio sexual acuda a una verdadera profesional y no a una media virtud de estas que se hacen pasar por masajistas o en su defecto por tántricas y, desde luego, no son ni lo uno ni lo otro, simplemente son estafadoras y sacadoras de ventaja. Siempre con una carta guardada: la de su media virtud.

No estamos haciendo publicidad de nadie en particular, ni tenemos beneficio alguno en este asunto, simplemente nos apetece poner un poco de luz en esta maraña, intentando poner cada hilo en su sitio deshaciendo este enredo, intentando saber de donde viene y hacia donde va cada cual. Así evitamos sorpresas desagradables y pensamos que eso es positivo para todos.

Cosme Viladomat

 

 

¿Se ha de cobrar?

Existe la tenaz creencia que las personas, las cuales su vida profesional, está dedicada a la ayuda de los demás -asistencia revestida con algún rasgo de espiritualidad-  no deberían cobrar sus servicios o bien, deberían dejar sus honorarios a la buena voluntad del beneficiario, (esta voluntad, en la mayoría de las ocasiones, suele ser más bien escasa). Bajo el pretexto de ser un trabajo de vocación, idealista y de algún modo romántico se cree con firmeza que esta persona no debe trabajar con tarifas determinadas. En caso de mostrar lista de importes inmediatamente se tacha al profesional del alma de poco o nada espiritual e incluso de estafador, hipócrita, comediante, tramposo, artificial o cualquier otro adjetivo despectivo que se crea oportuno.

Los etnólogos y los antropólogos saben muy bien que en los pueblos antiguos existía la figura del brujo, hechicero, curandero, astrólogo, mago, adivino, sacerdote, ungido, etcétera. Este personaje dedicaba su vida, en exclusividad, al cuidado físico y espiritual (acostumbraba hacer de médico y de sacerdote), de todos los miembros de la tribu y esta, a su vez, cuida en todo detalle el sustento material y de la seguridad de su hierofante. De todo ello se deduce que cada miembro de la tribu o grupo realizaba su cometido, para el cual estaba preparado y llamado a ello,  y todos disfrutaban de un trato justo y democrático en cuanto a los beneficios comunes.

En los tiempos modernos, con la aparición del dinero y las grandes aglomeraciones humanas, ese tipo de intercambio no es factible.  Ahora, en una gran ciudad, es imposible realizar intercambio de servicios como antiguamente en las pequeñas poblaciones tribales. Luego las persona que dedican su vida  al cuidado espiritual, moral, ético, incluso psicológico… de sus congéneres llámense sacerdotes, gurús, hierofantes, monjes, ermitaños, adivinos… ha de poder recibir un sueldo o una paga o tener unas tarifas para poder sustentarse.

Estas personas, como todo el mundo,  necesitan cubrir sus necesidades básicas. Cuando van al supermercado les cobran las compras igual que a cualquier ciudadano, pagan alquiler, luz, gas, agua, teléfono como todo el mundo. No se les regala nada ni se compensa sus servicios como se hacía en las sociedades  primitivas. Por  lo que, a pesar del disgusto de muchos, estas personas es de justicia que cobren por sus prestaciones.

Si un carpintero, abogado, médico, albañil, policía, vendedor, funcionario, etcétera,  como es lógico, cobran por su trabajo, es de justicia que también lo haga el guía y mentor del alma.

Cosme Viladomat.

 

Extraños servicios

 

 

La competencia ha existido siempre, la misma Biblia  nos narra la historia de dos hermanos que se disputan el reconocimiento y el amor de Dios. ¿Si encontramos competitividad entre hermanos y para  cuestiones tan elevadas, que no será entre extraños y para temas prosaicos?

Vamos a centrarnos en el negocio del masaje o quiromasaje. La captación de clientes, más que en ofertas, abonos y rebajas de precios –de por sí bastante exiguos- se lleva a cabo mediante el ofrecimiento de servicios extras.

Estos servicios, aunque parezca extraño, no están basados en instalaciones más cómodas o lujosas, mejores camillas, aceites y cremas de superior calidad o de técnicas manuales más elaboradas, originales y terapéuticas. Se trata más bien de incitar y estimular el morbo y provocar la inclinación genital de las personas.

Veamos: una masajista cualquiera, viendo que a su gabinete acuden pocos clientes se ve obligada a combinar el trabajo de masajista con otro complementario para poder llegar a final de mes sin demasiado apuro. Sus pocos clientes suelen ser señoras que acostumbran a darse masajes de tipo estético, las cuales proporcionan poco dinero  a cambio de mucha exigencia.

Un lunes, esta chica, mirando anuncios de otra masajista en un portal de internet, ve que esta hace un masaje muy parecido al de ella pero, con una diferencia; lo realiza desnuda, lo cual parece le atrae muchos clientes y además, los precios de los masajes son mucho más elevados que el suyo.

La masajista,  reflexionando en ello, llega a la conclusión de que está perdiendo el tiempo – y el dinero- y empieza a hacer el masaje, ella también, sin ropa. Esto es el principio de una carrera cuyo término es desconocido pero previsible.

Para competir con otras masajistas y no verse al margen, fracasada y sin clientes, nuestra amiga poco a poco va incorporando “extras” en la misma medida que lo va haciendo la competencia: hacer masaje en ropa interior, hacer el masaje desnuda, ofrecer masaje cuerpo a cuerpo, dejarse tocar por el cliente, dejarse masajear por el cliente –pueden imaginar dónde-  felaciones  y  finalmente penetraciones, sado... Al fin de todo lo cual, se da cuenta de que no está haciendo masaje desde hace mucho tiempo. Observa que, desde hace meses, quizá años,  tan sólo hace de puta.

Resumiendo, cabe decir, que hay poco espacio en este negocio,  para la masajista honesta y profesional en el mercado actual. Una masajista decorosa difícilmente puede subsistir de su trabajo, por lo que esta actividad se convierte en complementaria de otra que le proporcione una entrada de dinero mediante un  salario fijo en alguna empresa.  Si alguna chica pretende vivir tan sólo de sus buenos masajes y competir en el feroz, voraz e insaciable mercado, se verá en poquísimo tiempo ofreciendo su cuerpo a cambio de dinero.

Se pueden salvar de este desolador horizonte las masajistas o empresas que ofrecen al público un servicio de masaje muy especializado y de altísima calidad. Empresas o masajistas con objetivos firmes y convicciones sólidas, las cuales no dependan, ni deban estar pendientes de los “extras” que van incorporando las diferentes masajistas, de los más variados y extraños sitios.

Cosme Viladomat

 

Ríase y disfrute.

¿Su teléfono móvil es asaltado varias veces al día mediante un número oculto o privado?

¿Verdad que cada vez los ataques telefónicos son más habituales, virulentos y agresivos?

Todo lo que usted ha intentado para terminar con esta situación ha sido inútil, ni quejas, ni reclamaciones, ni demandas de que le dejen en paz han surgido efecto. Cada día las llamadas con números ocultos se multiplican, sobre todo por la mañana, a la hora del almuerzo y antes, durante o después de la cena. ¿Estoy en lo cierto?

Tengo la solución. Tome nota.

Cuando le llamen no proteste ni reclame nada, simplemente proceda como si estuviera interactuando con un teléfono erótico; empiece a jadear, resoplar, suspirar, pronuncie palabras soeces y frases eróticas subidas de tono y finalmente simule un orgasmo. ¡Mano de santo!

En pocos días he visto disminuir, drásticamente, el número de llamadas indeseables.  Actualmente han desaparecido prácticamente en su totalidad.

Mi teoría es que el llamador compulsivo comprueba que en vez de molestarnos y  ponernos en estado de furia profunda, consigue un efecto indeseable para él; nos proporciona, de manera gratuita, una línea erótica y con ello unos minutos de supuesto placer sexual, cosa totalmente abominable según el punto de vista de estos inoportunos y maleducados embestidores de teléfonos.

Amable lector le animo a seguir mi estrategia anti lerdo telefónico. Quizá, en un principio, empleará mi método como un juego divertido para ahuyentar pelmazos y quizá algún día, consigue con asombro, un agradable final de cintura abajo sin tener que solicitar los servicios de un 803.

Dedicado a  Mob  y  star

Cosme Viladomat.

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Notas dispersas y sin importancia de un sociólogo observador de su tiempo.

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